Manifiesto

Tiempo atrás nos hicieron 2 preguntas, que revelan el motor que nos impulsa en cada acción…

¿Cómo describiría el nuevo perfil profesional en Chile y el mundo?

Desde nuestro punto de vista, aquel profesional que hoy está dispuesto a tener una mente abierta sin sesgarse por su formación, desarrollar una capacidad de reflexión de forma progresiva y a reconocer que en soledad no puede lograr gran cosa, está capacitado para adaptarse de forma proactiva a los cambios constantes y continuos que día a día, se observan en cada campo.

Cada vez se hace menos espacio en las empresas a aquellos que defienden a toda costa su visión y su verdad, en vez de conversar, negociar y llegar a un consenso en forma ágil y oportuna. Esta mente abierta es vital para empatizar y saber colocarse en el punto de vista de los distintos colaboradores rápidamente. Comprender sus preocupaciones, escuchar lo que no se dice y observar motivaciones, permiten resolver en minutos lo que antes podía tomar horas, días, meses e incluso años.

Como sabemos que solemos errar en el hacer, es fundamental tener momentos de reflexión posterior a la acción diaria. Esta capacidad de introspección y de análisis del propio comportamiento permite observarse y encontrar condicionamientos en la conducta, en la formación y en el entorno, que una vez observados, permite aumentar la visión y generar esa creatividad que tanto demandan en los distintos campos. El “pensar fuera de la caja” ya no es esporádico, sino que toma otro relieve cuando se logra integrar la reflexión en nuestra vida profesional.

Finalmente aquel profesional que no es capaz de colaborar de forma activa en un equipo y vive en soledad, hoy ya no se considera como un rol necesario dentro de las empresas más innovadoras. Nutrirse de las habilidades de cada compañero, llevando a cabo el rol asignado aportando su magia, genera los giros en el mundo más profundos. No ya deseando sobresalir entre los demás, sino que dejando de compararse porque observa que no es necesario ser más o menos, mejor o peor, sino ser el rol dentro del equipo aportando su máxima capacidad.

Habilidades sociales ligadas a gestión del tiempo, unificación de criterios, generación de compromiso y autoobservación, al momento de plasmarse en números para una empresa revelan lo que la formación académica por sí sola no entrega, comprensión en la acción.

¿Cómo se puede formar tempranamente a los estudiantes para enfrentar los desafíos en materia de productividad?

Lo que hemos hecho estos 4 años en nuestro programa Platón ha sido dejar de enseñar académicamente las habilidades sociales. Nos hemos alejado de estudiarlas sólo con la mente, de que los alumnos lean y “entiendan” lo que es correcto o incorrecto hacer. Nos alejamos del juicio constante de los docentes en las calificaciones, del rojo y del azul, que por 1 hora a la semana dejen de enjuiciar lo que alguien les dice que es y no es.

Ya con este “no-límite” definido, hemos desafiado a los alumnos a desarrollar actividades dejando el miedo a errar a un lado y a los docentes a “simplemente” observar comportamientos. En las sesiones de reflexión hemos podido desarrollar en conjunto visiones de cómo el no juicio, hace que los alumnos “problema” desplieguen sus habilidades naturales de liderazgo y compromiso. Que los alumnos que a simple vista no se ven, de la media, descoloquen al curso y al docente, sencillamente porque se les puso en un entorno en los que ellos son maestros.

Al medir la evolución apoyándonos en herramientas tecnológicas de seguimiento y jugando a proyectar comportamientos con algoritmos, hemos observado cómo de la inercia y la resistencia al cambio de alumnos y docentes, ha derivado en ganas de hacer y producir no lo que nosotros les decimos, sino lo que ellos van descubriendo y expresando.

Finalmente en este hacer, hemos observado que los alumnos van tomando la forma de ese futuro perfil que es capaz de amoldarse a constantes cambios sin defender su verdad, a reflexionar sobre sí mismo y a revalorar a la unidad por sobre el individuo.

Equipo de Platón