¿Una carrera profesional condicionada?

¿A qué velocidad se mueve el mundo hoy?

Estábamos analizando hace poco tiempo conceptos que se debían profundizar para desarrollar de mejor forma la carrera profesional. Al fin y al cabo, parte de nuestro desarrollo como personas se complementa y manifiesta en relación a esto.

Nos quedamos pensando en el por qué se llama carrera profesional. ¿Desde cuándo le decimos así?

Analizamos el origen y viene del latín que se asocia a cursus (curso), no nos dijo mucho. Seguimos analizando sinónimos de carrera y nos llamaron la atención 2 términos; competencia y correr.

¿Ha observado cómo se encuentra el mundo actual? Estamos, hace muchos años, compitiendo y corriendo. Encontrará estos 2 términos muy arraigados. Si no se hace rápido, está mal, y por defecto lo debe hacer mejor que su competencia. Que no nos llamé la atención, ya que hemos perdido la capacidad de reflexionar y hacernos constantes preguntas, tomando como “verdad” lo que escuchamos y vivimos.

Otros argumentaban que existían sinónimos que diferían de nuestro análisis, como “camino” o “trayecto”. Tomamos como premisa que el término con el que uno más asocia un concepto es como realmente lo lleva a la práctica, como lo siente. Hicimos una búsqueda rápida en Google y encontramos [1]:

 

Búsqueda Resultados
“carrera profesional” 5.100.000
“competencia profesional” 503.000
“camino profesional” 73.500
“trayecto profesional” 14.700

 

Otro punto de vista se relacionaba al concepto “curso” pero como se utiliza para definir el curso del agua, o sea, dirección o flujo. Incluimos estas búsquedas en nuestro análisis:

 

Búsqueda Resultados
“dirección profesional” 78.800
“flujo profesional” 794

 

Hicimos este ejercicio buscando los conceptos en inglés y si bien se obtuvo mayor número de resultados, el comportamiento se mantuvo.

Es interesante como de forma inconsciente antes de iniciar un camino ya dictamos como debe ser recorrido: rápido y peleando. Si varios años de estudio lo realizamos bajo esta estructura, es muy normal que sigamos actuando de igual forma o que se incremente el ritmo en el campo laboral y nos parezca natural que sea así.

Muchos tienen la creencia que rápido es igual a mejor, cuando antiguamente se recomendaba: lento pero seguro. Hoy pocas cosas se pueden hacer lento porque no se obtienen los “resultados esperados”, sin darse cuenta que los resultados inmediatos son pasajeros y nos obliga a correr nuevamente (y más rápido), mientras que los resultados a largo plazo son los que realmente aseguran un progreso real.

Puede analizarlo en diferentes escenarios, pero siempre observará un comportamiento similar: rápido es igual a un mejor servicio, rápido es igual a más inteligente, rápido es igual a mejor recurso, rápido es igual a más competitivo, rápido es igual a mayor calidad, rápido es igual a mayor felicidad. En cada uno vemos el mismo patrón: lo inmediato es mejor.

Es válido y lógico replantearse cuáles son realmente las metas o propósitos de nuestro camino profesional, cuáles son los objetivos de las empresas, y por sobre todo, cuáles son nuestros objetivos personales. Si partimos con la premisa de que buscamos desarrollarnos en equilibro, ¿De verdad queremos seguir en esta corriente de competencia, apuros y stress?.

Es más sabio no seguir preocupándose de una infinidad de temas y ocuparse de unos pocos que puedan generar un impacto positivo en nuestra sociedad. Si bien se dice que los cambios comienzan por uno, hemos visto que los cambios más profundos comienzan con todos al unísono.

Cobra un sentido más profundo el proverbio africano compartido tiempo atrás: “Si quieres ir rápido camina solo, si quieres llegar lejos ve acompañado”.

[1] También puede hacer el ejercicio, debe colocarlos entre comillas