Platón - Próximas Generaciones

Sonríe, las próximas generaciones te están observando

Para cada uno ya no es tan útil tener la razón, sino razonar la utilidad de cada uno

Hoy, 20 de Junio del año 2036  (20 años de haber iniciado este programa) estamos comenzando a ver las infinitas capacidades que se encontraban dormidas dentro de nosotros. Vemos a los niños y a los jóvenes conversando entre ellos sin imponer sus visiones, sólo compartiéndolas por el simple gusto de hacerlo. Observamos equipos coordinados y trabajando como una sola unidad. Los egos se han disminuido y para cada uno ya no es tan útil tener la razón, sino razonar la utilidad de cada uno.

Podemos oler el pasto fresco por el que caminamos a nuestra próxima reunión con todos los docentes involucrados en el programa, tan criticados tiempo atrás y hoy revalorados por su profunda misión de servir y guiar. A pasos de entrar se nos acerca un niño y con tristeza nos comenta: “Este programa está bueno, pero en mi casa no se puede aplicar nada. Mis papás no me pescan y sólo me dicen lo que tengo que hacer incluso que ser cuando grande”.

Sonreímos, nos tomamos unos segundos y respondemos: “Es normal sentirte así cuando tu vida la dejas en manos de otros, incluyendo a tus padres y los haces responsables de tus acciones y tu futuro. Para nosotros las excusas abundan en este mundo y si realmente quieres hacer algo diferente, pon tus ojos en ti y revisa tu comportamiento, sólo así podrás entender que debes cambiar, que debes revalorar y que debes soltar. 20 años atrás escuchábamos estos mismos argumentos y aquellos que no han cambiado internamente siguen reclamando hoy, quizá cosas diferentes, pero continúan victimizándose y culpando a otros aunque el mundo que ellos deseaban se encuentre frente a sus ojos.  No decaigas, ni pierdas la esperanza, fluye en cada una de las situaciones que te toque vivir y podrás leer entre líneas el mensaje que encierra cada vivencia. No pierdas las sonrisa porque las próximas generaciones te están observando y de ti depende continuar esta labor”.

El niño sonrió y se fue caminando reflexivo hacia la sala del curso inferior al suyo. Los alumnos lo esperaban ansiosos deseando escuchar su experiencia del año pasado en el programa. El profesor le abrió la puerta y el niño se detuvo por unos segundos, giró su cabeza y nos gritó desde lejos: “¡Es más fácil sonreír cuando eres útil!”.

Los niños siempre nos sorprenden 😀